El Granate se impuso a Quilmes en Mar del Plata por 85-76, barrió la serie y se clasificó a las semifinales del Clausura. Llegó a estar 18 puntos abajo y recién en el inicio del cuarto final pasó al frente. Con mucho amor propio, sorteando dificultades; el equipo de Saborido dio una muestra de caracter y lustró más su chapa de candidato.
Sin lugar a dudas, una de las sedes más pasionales de nuestro básquet es Mar del Plata y así lo evidenció el estadio “José Martínez” de Quilmes. Un público exultante que copó las tribunas junto con el público visitante, que agotó también sus localidades. Hinchas de ambos equipos se unieron en el canto del himno y el minuto de silencio en homenaje a los héroes de Malvinas por tratarse de ser 2 de abril.
En ese contexto el tricolor salió contagiado por su gente y en los primeros minutos le endosó a su rival un parcial de 9 a 0 con Lugli como abanderado obligando a Saborido a pedir minuto. Pero se le complicó al Granate detener las embestidas del dueño de casa, que apostó a las penetraciones en diagonal y llevó su defensa a la máxima expresión. Por el lado de Lanús, no tuvo otra opción que recurrir al tiro exterior y para colmo tampoco estuvo certero en los rebotes; por lo que el primer parcial fue por diferencia de 13 para el local que cerró bien arriba con un triple sobre el límite del tiempo de De La Fuente.
El segundo continuó en la misma sintonía y Quilmes llegó a sacar diferencias de 18 (35–17). A pesar de que Izarra rotó los protagonistas en el poste bajo por una cuestión de resto físico, no hizo mella en el andamiaje tricolor y el partido siguió por la misma senda. A Lanús todo le costó mucho y Saborido intentó mover el tablero de todas las maneras posibles. Achicó un poco la distancia peleando más los rebotes y da cuenta de las variantes Hranates, el hecho de que en el primer tiempo Lanús llegó al gol en manos de ocho jugadores, con Augusto Alonso como el más destacado con 7 puntos. Pero para colmo de dificultades para la visita, otra vez sobre la chicharra, Quilmes castigó desde el perímetro de la mano de Brown recibiendo otro golpe más anímico que estadístico.
Pero el tercero salió del libreto. Con defensas duras de ambos lados, Lanús pudo encontrar el atajo y de la mano de Scacchi con un triple formidable y un doble de Ríos, se puso a 8 y la visita empezó a discutir el partido. Y fue palo a palo, nadie regalo nada. Lanús llegó a ponerse a seis pero Quilmes siempre respondió y en gran parte ocurrió porque Verbauwede fue un reemplazo más que confiable de Brown, y el elenco marplatense hasta ese momento dominó la lucha por el rebote 34 a 22. Para el cierre, esta vez el triple del final fue para el Granate por intermedio de Moreno; diferencias de siete para Quilmes y todo a definirse en el último cuarto.
Y Lanús sacó la chapa de puntero. Porque con dos triplazos de Gago y Franchino y cuatro puntos de Atencio se puso al frente por primera vez en el juego (64–66) y más allá de que fue parejo hasta el final, tomó el liderazgo en el electrónico y en lo emocional. Un triple de Gago quebró definitivamente al dueño de casa y Lanús lo sentenció desde la línea con una efectividad que Quilmes careció. El granate ganó en una cancha dificil, barrió la serie de cuartos de final y es más candidato que nunca, siendo el primer clasificado a semis en toda la competencia. Quilmes es la otra cara, fin de temporada para un equipo que se esperaba más.
Informe y fotos: Prensa Quilmes de Mar del Plata